Ensalada de rúcula y calabaza al horno

Aunque los días son todavía largos y las temperaturas altas, la energía yang, propia del verano está cambiando para dar paso al dominio de yin. El equinoccio de otoño se producirá el 22 de septiembre y con él entraremos de nuevo en unos meses de recogimiento e introspección (energía propia de los meses de invierno).

Progresivamente hemos de ir aclimatando el cuerpo para que se adapte al frío, permitiéndonos disfrutar de los cambios, respetando los ciclos de la naturaleza. Aunque todavía han de predominar los crudos en nuestros platos, la huerta nos trae las primeras verduras de temporada.

El final del verano nos ofrece una gran riqueza: los frutos de verano siguen en su esplendor y los de otoño viene con fuerza y sabor. Así que después de meses alimentándonos prácticamente a base de gazpacho, sopas frías, ensaladas y frutas, podemos dar paso al calor en la cocina.

Progresivamente hemos de ir aclimatando el cuerpo para que se adapte al frío

En esta receta, por una parte como base  tenemos rúcula, una hoja verde con un cierto sabor amargo que va a estimular nuestra digestión, favoreciendo los movimientos del intestino, estimulalas funciones de hígado y vesícula biliar a la vez que nos premia con su refrescante aroma.

Por otro lado, aparece el ingrediente del otoño: la calabaza. Refuerza nuestro sistema inmune y aporta riboflavina y vitamina C, que nos ayudará a prevenir con eficacia la infecciones de invierno. Además es rica en vitamina A, que nos ayuda a cuidar nuestra piel después de meses expuesta al sol y preparar nuestras mucosas para la llegada del frío. Protege nuestra salud cardiovascular y regula nuestros niveles de colesterol, nutre nuestro sistema nervioso y… ¡estás riquísima!

La calabaza refuerza nuestro sistema inmune, aporta riboflavina, vitamina C y A, protege la salud cardiovascular, regula los niveles de colesterol y nutre el sistema nervioso

En esta receta, por una parte como base  tenemos rúcula, una hoja verde con un cierto sabor amargo que va a estimular nuestra digestión, favoreciendo los movimientos del intestino, estimulalas funciones de hígado y vesícula biliar a la vez que nos premia con su refrescante aroma.

Por otro lado, aparece el ingrediente del otoño: la calabaza. Refuerza nuestro sistema inmune y aporta riboflavina y vitamina C, que nos ayudará a prevenir con eficacia la infecciones de invierno. Además es rica en vitamina A, que nos ayuda a cuidar nuestra piel después de meses expuesta al sol y preparar nuestras mucosas para la llegada del frío. Protege nuestra salud cardiovascular y regula nuestros niveles de colesterol, nutre nuestro sistema nervioso y… ¡estás riquísima!

Además añadimos aguacate, un compañero perfecto en ensaladas, que con su verde claro, textura y sabor, reconforta al instante nuestro paladar y nos llena de sustancias antiinflamatorias y vitamina E.

El aliño pone el broche a esta ensalada.

Ensalada de rúcula y calabaza al horno

Ingredientes para el aliño
– Limón (vitamina C en estado puro)
– Aceite de oliva (ese omega 9 que alegra nuestra dieta mediterránea)
– Tahín blanco (una de la mayores y mejores fuentes de calcio, fósforo y magnesio)

Ingredientes para la ensalada para 2 personas
– 2 puñados generosos de rúcula
– 1 aguacate mediano
– 1 calabaza cacahuete pequeña
– 1 Cs de tahín blanco
– 1 limón
– 2 cs de aceite de oliva
– 1 cs de tamari
– 1cp de mostaza fina
– Sal y pimienta
– Semillas de calabaza
– 3 Cs de agua filtrada
– semillas de sésamo (negro y blanco)

Preparación

  1. Precalentar el horno a 180º C
  2. Pelar y cortar la calabaza en cubos medianos. Poner los cubos en una fuente para horneado, salpimentar y añadir una cucharada de aceite.
  3. Masajear con las manos para que todo el aceite se reparta bien y hornear con las dos placas encendidas durante unos 20 minutos o hasta que veas la superficie dorada. Remover con una espátula para que todas las caras queden igual de crujientes.
  4. Mientras, aprovechamos para lavar y escurrir la rúcula.
  5. Repartir las hojas de rúcula en dos platos y reservar.
  6. Cortar el aguacate en dados grandes (así no se rompe y se aprecia más su textura). Repartir medio aguacate en cada plato.
  7. Como todavía no estará lista la calabaza en este momento, iremos preparando el aliño. En un bol pequeño exprimir el zumo de limón evitando que caigan las pepitas, añadir el resto de ingredientes y remover. Para conseguir una consistencia más líquida y uniforme añade al final tres cucharadas de agua y remueve sin cesar hasta que el aliño no tenga grumos.
  8. Ahora sí que están listos tus dados de calabaza, dorados por fuera y cremosos en el interior. Añádelos a tu ensalada.
  9. Reparte el aliño en los dos platos y decora con semillas de sésamo y calabaza.

La autora

Silvia Riolobos

Especialista en Nutrición Energética y Medicina Tradicional China. Creadora del blog Flexi Vegan Player

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Comment

  1. Marie dice:

    Gracias Silvia! Muy sencillo pero parece buenisima la ensalada, la probare estos dias sin duda!! 😀

  2. Ana dice:

    Tiene muy buena pinta!
    Una pregunta: Lmostaza y el tamari no se añaden al aliño? Van aparte?
    Gracias

    1. Alba dice:

      Hola Ana, puedes añadirlo al aliño o bien ponerlo individualmente sobre la ensalada, como más te guste 🙂

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