Cómo comer y llevar un estilo de vida sano y alcalinizante de forma fácil y práctica

Alimentarse y llevar un estilo de vida sano y alcalinizante es más fácil de lo que pensamos si tenemos en cuenta unas reglas básicas muy simples y nos organizamos bien en la cocina. Nadia Torres, Coach de salud, Chef de cocina alcalina y creadora de Comer Sano es Fácil, nos explica las claves.

¿Realmente comer sano es fácil para quien trabaja, tiene familia y la larga lista de cosas por hacer del día a día?

Claro que sí, es una cuestión de organización. Está claro que todos llevamos una vida diaria ajetreada llena de responsabilidades que nos dejan poco tiempo libre, pero es posible encontrar el equilibrio.
El problema principal reside en que nos hemos acostumbrado a que nos lo den todo hecho, preparado, envasado y listo para calentar y comer. Y ese tipo de comida, nos roba energía, nos acidifica, no aporta nutrientes de calidad a nuestras células… lo único que alimenta ese tipo de “comida” es el cansancio. Y si estamos agotados está claro que no podremos implementar cambios alimenticios ni de ningún otro tipo. Hay que romper el círculo vicioso.

¿Qué pautas debemos seguir en la cocina y en la compra para que sea más fácil comer sano?

Teniendo en cuenta que lo ideal es seguir una alimentación basada principalmente en alimentos del reino vegetal, habrá que llenar el carro en consecuencia. Es decir, nuestra compra semanal debe incluir abundantes verduras, algas, germinados, frutas, legumbres, frutos secos, semillas cereales integrales… Y en menor medida, si somos omnívoros, podemos añadir huevos y pescado de calidad.

La carne no la recomiendo, especialmente la procesada, como los embutidos. Del mismo modo, conviene evitar los alimentos procesados, los refinados, los refrescos y/o sodas, los dulces, la bollería… En definitiva, los alimentos que acidifican y nos roban energía y nutrientes.

Esta es la base: si nuestra despensa está llena de alimentos nutritivos, saludables y alcalinizantes, es más fácil que comamos bien. A partir de aquí, hay que empezar a organizarse para construir un menú práctico, rico y variado. ¡Es indispensable no caer en la monotonía para no aburrirnos!

¿Qué es la dieta alcalina?

La alimentación alcalina es aquella que vela por el equilibrio del pH. No me refiero al pH sanguíneo, sino al pH intersticial, que es el líquido que baña todas nuestras células y en el que se lleva a cabo la respiración celular (mediante este proceso, la célula se alimenta y desecha sus residuos o metabolitos).

Cuando el pH está en equilibrio nos sentimos más vitales, se fortalece nuestro sistema inmunitario, mejora nuestro aspecto físico, estamos de mejor humor… en definitiva, nos beneficia en todos los ámbitos de nuestra salud.

Aunque se suele hablar de dieta alcalina, en realidad se trata de un estilo de vida. No sólo la alimentación favorece el equilibrio ácido-base, sino que hay muchos otros factores que lo pueden alterar, como el sedentarismo, la falta de descanso, las emociones (especialmente, el estrés), la contaminación…

¿Cuáles son los beneficios de mantener el pH del cuerpo alcalino?

Más que alcalino, la clave reside en mantenerlo en equilibrio (entre 7,365 y 7,4). Subir el pH hasta ese rango es relativamente fácil, lo difícil es mantenerlo ahí. Como decía unas líneas más arriba, el estilo de vida que en general seguimos es muy acidificante, estamos rodeados de condicionantes que tienden a disminuir el pH. Por eso hay que hablar de alcalinidad de forma holística e integrativa, no se trata sólo de lo que comemos.

Los beneficios son innumerables, porque oxígeno y alcalinidad van de la mano. Cuando el pH del entorno es el adecuado, nuestros órganos, tejidos y células también están mejor oxigenados, y evidentemente ello conlleva una mejora de salud física y mental. Desde la vitalidad y energía física hasta el rendimiento cognitivo.

Además, cada vez más expertos afirman que existe una clara relación entre el desarrollo de numerosas patologías y un entorno acidificado y anaeróbico (sin oxígeno). Por eso la dieta alcalina nos que ayuda a prevenir dolencias, mantenernos saludables y gozar de una buena calidad de vida.

¿Cómo podemos saber si un alimento es alcalinizante o acidificante? ¿Hay forma de saberlo a simple vista?

En realidad es muy sencillo: en líneas generales, podríamos clasificar como alcalinizantes los alimentos de origen vegetal,y, como acidificantes, los de origen animal, químico y/o industrial. Aunque es cierto que hay excepciones. ¡En mi web tengo una clasificación de alimentos detallada que se puede descargar para los que estén interesados!

Otra regla general interesante es que todos los alimentos de color verde son muy alcalinizantes (espinacas, aguacate, semillas de calabaza, brócoli…). Ello se debe a su concentración en clorofila, el pigmento que les otorga dicho color.

¿Qué es la proporción 80-20 en la dieta alcalina? ¿Hay alguna manera fácil y ágil de calcularla?

La premisa más importante de la dieta alcalina es que ésta debe basarse entre un 70% y un 80% en alimentos alcalinizantes que nos ayuden a conservar nuestro diseño alcalino natural y a mantener limpios y en buen funcionamiento nuestros órganos filtradores (pulmones, riñones, hígado, intestinos y piel). El 20% restante debe proceder de alimentos acidificantes pero saludables, como el té verde, el pescado, la miel, el cacao…

Es importante respetar dicha proporción, ya que las funciones metabólicas del organismo (respirar, hacer la digestión, etc.) tienen una tendencia natural a la acidificación, por lo que es fácil que la balanza se decante rápidamente hacia un valor de pH inferior a 7.
Piensa que para neutralizar una molécula ácida, se necesitan 4 con el efecto contrario. Por ejemplo, son precisas 4 moléculas de bicarbonato de sodio para neutralizar 1 de ácido úrico. Si a ello le sumas la cantidad de elementos que nos rodean y tienen un efecto acidificante en nosotros, es fácil entender por qué es recomendable que la dieta se base en alimentos alcalinizantes en tan alto porcentaje.

Como me considero una persona práctica, me gusta hacer las cosas fáciles para aquellos que quieran iniciarse en la dieta alcalina. Creo que más que calcular al dedillo el %, lo ideal es hacer una transición progresiva. Empezar por 50%-50%, es tan sencillo como dividir nuestro plato en dos y asegurarnos que al menos la mitad sean alimentos con efecto basificante, idealmente incluyendo también alimentos vivos o raw. Y poco a poco, ir ajustando y aumentando esa porción en base a nuestras necesidades.

¿Cómo fue tu transición de la dieta tradicional a la alcalina? ¿Por qué hiciste este cambio?

¡Mi cambio fue toda una revolución! Si bien es cierto que nunca he comido demasiada carne, mi dieta era omnívora y se alejaba bastante de lo que hoy por hoy considero una alimentación saludable.

Cuando tenía alrededor de 25 años empecé a tener problemas de salud. Sí, como ves, el hecho de ser joven no garantiza un buen estado de salud.
Como decía, a los 25 me diagnosticaron “ condromalacia rotuliana” en ambas rodillas, y que se resume en una erosión o degeneración del cartílago rotuliano. Aunque no se considera una patología grave, sí me causaba muchos problemas en mi vida diaria, me provocaba un dolor muy intenso, hasta el punto de no poder hacer deporte o calzarme unos simples tacones, por ejemplo. Aquél fue el inicio de mi idilio con la dieta alcalina. Lo que me impulsó a investigar sobre otras alternativas naturales que pudieran ayudarme con mi problema.
También debo reconocer que para mí fue muy fácil realizar la transición porque mi dieta ya no incluía muchos alimentos acidificantes como las carnes rojas, el marisco, la bollería, el azúcar…

Un año más tarde no sólo la condromalacia había desaparecido, sino que me sentía una persona nueva, revitalizada, llena de energía, más despierta, más activa, más alegre… Y eso contagió al resto de mi familia. ¡Por eso digo que fue una revolución, porque cambiamos todos, no solo yo! Y todos hemos experimentado cambios de lo más positivos. Mi madre, por ejemplo, ha revertido su diabetes tipo 2 y en la última visita a su Doctora de cabecera le retiró la medicación.

¿Qué ha supuesto para ti seguir una dieta alcalina?

La alimentación alcalina me devolvió la salud en primera instancia. Pero en realidad todo este cambio de hábitos y estilo de vida va mucho más allá. Es la bisagra que te permite vivir la vida que tú quieres vivir. O al menos esa ha sido mi experiencia, ya que, al recuperar la energía, la salud, la alegría… me sentí empoderada, fuerte y segura para redirigir mi carrera laboral y mi vida. Y poner en marcha un proyecto que me ilusiona cada día más: difundir este estilo de vida a través de Comer Sano es Fácil.

Además de recetas y talleres de cocina, en tu web ofreces servicios de coaching nutricional. ¿Qué te ha hecho decidirte a ello y en qué puedes ayudar a los demás?

Hay muchas personas que acuden a los talleres para aprender a cocinar respetando las propiedades alcalinizantes de los alimentos, pero cada persona es un mundo y muchas veces hay que ajustar y adaptar la dieta en base a las necesidades de cada uno. Hay muchas madres, por ejemplo, que necesitan ayuda con los niños porque les cuesta comer “verde”.

Mi objetivo a través del coaching es ayudar a que emerjan de forma natural las soluciones que tenemos a nuestro alcance y que no somos capaces de ver por falta de reflexión e información al respecto. Esto se puede traducir en una serie de pequeños cambios fáciles de introducir en nuestra rutina y que sin embargo implican grandes cambios en nuestro bienestar.

Próximo taller de Nadia Torres en Bio Space

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