¿Qué es la 'alimentación viva'? Kijimuna's Kitchen lo explica mejor que nadie

Tras el enigmático nombre de Kijimuna’s Kitchen encontramos a Consol Rodríguez, formadora de cocina crudivegana y alimentación viva, una tendencia novedosa en nuestra cocina que recibe muchos otros nombres y que despierta algunas dudas. Ella mejor que nadie nos las acalara.

¿Por qué tu cocina es raw?

A mí no me gusta tanto hablar de cocina raw, sino de alimentación viva. ¿Por qué se utiliza el término raw en vez de crudo? Muchos piensan que es por moda, o porque el inglés suena siempre más sofisticado. Pero ése no es el motivo ya que en inglés, raw significa muchas cosas más que ‘crudo’: significa también ‘puro’, como en raw colours, colores puros o colores primarios; significa ‘no refinado’, como en raw cane sugar (azúcar de caña sin refinar); significa también ‘no modificado’, como en raw edge (en la ropa cuando no tiene cosido el dobladillo); significa ‘no procesado’, virgen, extra, como en los alimentos integrales… Toda esta riqueza y positividad del término se pierde al traducirlo a nuestro idioma.

Existe también el término living foods,  o alimentación viva, que a mí me parece más adecuado, y que refleja mejor la filosofía que hay detrás de este tipo de alimentación, donde se intenta que los alimentos estén en su estado más natural y fresco posible.

 

¿La alimentación viva es apta para todas las personas o hay situaciones en que debemos incluir otro tipo de alimentación, por ejemplo en caso de embarazo?

Afortunadamente, cada vez son más los profesionales de la salud que afirman de manera contundente que es posible llevar una dieta equilibrada y 100% vegetal. Cada etapa de nuestra vida, sea cual sea el estado en el que estemos, necesita más de un tipo de nutrientes que de otros. En el caso del embarazo y la lactancia, sabemos que no hay que perder de vista tener una alimentación rica en minerales y grasas saludables, o que no hay que olvidarse de los folatos, por ejemplo. Pero todos estos nutrientes se encuentran en el reino vegetal, sólo hay que poner foco en aquellos alimentos donde se encuentran; y, ante la duda, pedir el consejo de un médico naturópata o nutricionista que nos guíe en nuestro estilo de vida.

Otro caso diferente sería el de las personas que debido a un mal estilo de vida durante años tienen escasa fortaleza digestiva y les cuesta digerir los vegetales crudos. En estos casos, se recomiendan los zumos vegetales de verduras sin fruta, los batidos o cremas, y cuando el sistema digestivo se haya fortalecido, introducir gradualmente vegetales enteros, empezando por las verduras de hojas tiernas, que son las más fáciles de digerir.

¿Todos los alimentos se pueden consumir al natural?

No, no todos los alimentos se pueden consumir en crudo, y muchos de ellos no entran en la pirámide alimentaria de la alimentación viva. Esto, lejos de ser restrictivo, es muy positivo ya que al no favorecer el consumo de algunos alimentos, sí que se favorece el consumo de muchos otros que son mucho más digestivos, vitalizantes, vitaminantes, mineralizantes e hidratantes. La base son los alimentos del mundo vegetal para los que nuestro sistema digestivo está realmente preparado y que toda propuesta de dieta con cara y ojos recomienda como base de nuestra alimentación: brotes, germinados, frutas, verduras, hortalizas, semillas, setas, algas, flores… tal cual o preparados en maceraciones, fermentados, zumos, leches vegetales, batidos, sopas tibias, cremas, deshidratados…

 

¿Qué beneficios obtenemos al comer los alimentos raw?

Al evitar la cocción evitamos la desnaturalización de los alimentos, la pérdida de sus propiedades, ahorramos mucho esfuerzo digestivo —especialmente a la hora de producir enzimas—, nos sentimos más ligeros y energéticos —el sopor típico que sigue las comidas cocinadas desaparece— y evitamos una reacción de nuestro sistema inmune que tiene lugar después de consumir alimentos cocinados a temperaturas superiores a los 42º, la leucocitosis digestiva, y que tiene también un efecto desvitalizador en nuestro organismo.

¿Cómo descubriste o te iniciaste en la alimentación viva?

Ja, ja, ja. Esta pregunta, que me hacen a menudo, siempre me hace reír porque la verdad es que llegué por pura casualidad, o a lo mejor no, depende de cómo se mire, igual “estaba escrito”.

Llegué a la alimentación viva a través de un proceso de sanación propio. Se me diagnosticó una enfermedad autoinmune grave, Lupus, que conseguí revertir con un cambio en la alimentación y un cambio en el estilo de vida —menos sedentarismo, menos estrés, más sol, más naturaleza—. En aquel entonces ya llevaba una alimentación 100% vegetal, como parte de un estilo de vida, en mi día a día intento no utilizar nada proveniente de la explotación animal, ni en la dieta ni en el resto de aspectos. Y justo di con el manual equivocado… En mi propio camino hacia una alimentación equilibrada di con un autor que propone un enfoque hacia la cocina energética y que justamente aconseja no comer crudos en invierno, o comer poquísimos. Yo inicié esa dieta un invierno y fue cuando se desencadenó la enfermedad. La nueva dieta no fue la causante, obviamente la enfermedad había necesitado un desarrollo previo bastante prolongado, pero no me ayudó a mejorar, sino a empeorar.

 

¿Cómo conseguiste curarte?

Tuve la suerte de dar, también por casualidad, con una doctora oncóloga que trabajaba con zumoterapia, fitoterapia, flores de Bach… y ahí empezó mi nueva vida. En cuestión de seis meses, los análisis que se me habían hecho, donde se reflejaban niveles de inflamación muy elevados, volvieron a la normalidad de una persona súper saludable. Incluso una pequeña anemia ferropénica había remitido, con una dieta vegetal básicamente basada en zumos de muchas frutas muy antioxidantes que en aquel entonces —hablo del 2006— casi nadie por estas latitudes conocía: el açaí, el noni, las bayas de aronia, el mangostán y un largo etcétera de berries azules, moradas, rojas…

 

¡Y eso te abrió las puertas del mundo raw!

La zumoterapia fue el regalo más grande que me hubiesen podido hacer. Los zumos estaban deliciosos así que fue fácil hacer el cambio.

Por otra parte, tenía un gran inconveniente: era una dieta muy cara, aí que empecé a buscar, a leer y devorar todo lo que estaba en mis manos y estaba relacionado con una alimentación antioxidante y, por tanto, anti–aging. Así fue como en muy poco tiempo acabé alimentándome de una manera más vitalizante, con sólo vegetales frescos en mi dieta.

Hace poco has publicado tu primer libro. Explícanos cómo surgió la idea y qué significa para ti este primer libro.

Sí, Raw Food Antiaging. La cocina de la longevidad: salud, vitalidad, consciencia y belleza. Este libro es el proyecto en el que más energía he depositado: es el libro que me hubiese gustado encontrar cuando lo necesité, que no encontré y que al final he acabado escribiendo, recopilando información contrastada de las propias lecturas que me llevaron a sanar. Explica en qué consiste realmente la alimentación viva, sus orígenes, sus bases, sus principios científicos; explica qué es la alimentación anti–aging y cómo nos beneficia; cómo funciona nuestro sistema digestivo y cómo nos afectan los alimentos que comemos; incluye gráficos diversos para facilitar la comprensión de toda la teoría; y, al final, una colección de recetas creativas.

 

Cada vez hay más gente que se suma a la alimentación raw, ¿a qué crees que se debe?

Pues se debe a que tiene todo el sentido del mundo comer los alimentos para los que estamos preparados fisiológicamente. El efecto beneficioso es inmediato, la energía renovada, es increíble. Por lo demás, su “cocina” es deliciosa, muchos pueden tener una idea equivocada pensando que comer tan natural es sinónimo de aburrido o restrictivo. Y lo mejor: todo en ella es saludable y 100% natural.

 

¿Qué les dirías a aquellos que dices que solo es una cuestión de moda?

No sé si es moda o no, pero yo diría que sí que ha sido y está siendo una tendencia. En todo caso, está clarísimo que está aquí para quedarse como una opción más; incluso muchos terapeutas la proponen como terapia anticáncer temporal, así de potente es el “secreto” que encierra. Si bien ahora es aún novedad, seguro que pronto será una opción más, saludable, natural y respetuosa. Las modas vienen y van, aparecen y desaparecen. Este tipo de alimentación existe desde el origen de las especies aunque parece que en nuestra época de la abundancia y de la industrialización, tratamiento químico y procesado de alimentos se nos haya olvidado, y, por muchos nombres que se le ponga, no puede desaparecer sin llevarse consigo la vitalidad de sus principios.

Próximo taller de Consol Rodríguez en Bio Space

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