Alimenta tu piel en verano

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En verano tenemos muy claro que hay que cuidar la piel con cremas protectoras pero no tenemos en cuenta que la salud y resistencia de nuestra piel depende sobre todo de cómo la cuidamos desde dentro y no sólo en verano, sino durante todo el año.

La piel es el órgano más grande del cuerpo y el que nos protege de infecciones y enfermedades sirviendo como barrera natural. La piel está muy relacionada con el sistema inmune y con el nervioso, no es casualidad que muchos de los desequilibrios cutáneos actuales tengan como origen el estrés sostenido.  Hay que tener en cuenta que a partir de los 25 años aproximadamente el organismo disminuye la producción de coenzima Q10 y pierde progresivamente colágeno, elastina y ácido hialurónico. Este fenómenos acelera el envejecimiento de la piel a causa del exceso de radicales libres. Mantener una correcta alimentación y descanso y utilizar cosmética respetuosa con el propio cuerpo es vital para que la piel cumpla sus funciones y luzca sana y radiante.

Qué comer para tener una piel a prueba de sol

Lo primero es tener claro lo que no tenemos que comer: evitar los alimentos procesados ricos en azúcares simples y grasas saturadas como la bollería, las chocolatinas, las galletas, etc. También los embutidos, las carnes en exceso y los lácteos de mala calidad.

Potenciar frutas y verduras, ricos en vitaminas, minerales, pigmentos, antioxidantes, enzimas… Destacando los vegetales con hoja de color verde oscuro; los ricos en vitamina C, responsable de la formación de colágeno y protectoras ante los radicales libres; los ricas en betacarotenos que son capaces de regenerar la piel y protegerla de los rayos del sol y en general las frutas y verduras frescas y de origen ecológico que contienen componentes antioxidantes y regeneradores. 

Frutas cítricas, los frutos rojos, las cerezas, albaricoques, melocotón, melón y sandía, granada, papaya, mango, …

Tomate, espinacas, acelgas, zanahorias, pimientos, apio, perejil, cilantro, puerro, ajo, …

Cuando consumimos vegetales no orgánicos, incluso aunque sean de temporada y de proximidad, reducimos notablemente la cantidad de nutrientes y aportamos otras sustancias como fertilizantes, plaguicidas, etc. que precisamente favorecen la creación de radicales libres y otros desequilibrios en el funcionamiento del organismo.

Las grasas de buena calidad como el aceite de oliva son ricas en vitamina E, sustancia antioxidante por excelencia. También los ácidos grasos omega 3 y 6 son ideales para proteger y regenerar la piel. Los encontramos en frutos secos y semillas y en el pescado azul.

Las proteínas son esenciales para reconstruir tejido, los aminoácidos que las componen ayudan a producir sustancias antioxidantes como el glutatión y el ácido lipoico. Consumir proteínas de buena calidad es esencial: legumbres, derivados vegetales como el tofu o el tempeh, huevos, lácteos preferiblemente fermentados, pescado de buena calidad y carne de origen ecológico de forma moderada. 

Suplementos para una piel saludable

Además de la coenzima Q10 para retrasar el envejecimiento provocado por los radicales libres. Un suplemento muy adecuado para la piel en verano es el alga Dunaliella Salina, muy rica en beta-carotenos que protegen la piel del sol, así como por contener antioxidantes muy potentes. En un estudio de la Universidad de El Carmen observaron que al someter esta alga a radiaciones solares, la Dunaliella empezó a generar carotenoides y minimizó rápidamente el daño generado por los radicales libres. El beta-caroteno extraído de este alga puede absorber mayores cantidades perjudiciales de la radiación ultravioleta del sol.

Proteger la piel desde fuera

Elige cremas con filtro naturales y un factor de protección adecuado a tu tono de piel. Acostúmbrate a usar el protector solar a diario, aunque no estés expuesto al sol de forma directa. Al usar cremas con filtro solar de forma habitual no sólo previenes posibles problemas cutáneos más adelante, sino que evitas la aparición de manchas, arrugas y el envejecimiento prematuro de la piel.

Recuerda que el estar ya moreno o el tener un tono de piel más oscuro no te protege de los posibles efectos nocivos del sol. Utiliza crema solar siempre que te expongas al sol, incluso aunque no te quemes.

Uno de los protectores solares más respetuosos con el medio ambiente y eficaces contra las radiaciones es la ropa, los sombreros y camisas de tejidos frescos son ideales para protegerte del sol y un gran aliado para cuidar la piel de los más pequeños. La sombrilla es otro indispensable del verano, no prolongues demasiado el tiempo al sol, resguárdate bajo la sombrilla, sobre todo en las horas más peligrosas de radiación solar. 

Después de los baños de sol, refresca tu piel con un buen after-sun. El gel de aloe vera es ideal para calmar la piel, así como los aceites ecológicos de rosa o de almendras dulces. Cada vez más podemos encontrar productos que combinan ingredientes naturales para recuperar la piel después del un día de playa. 

Spray protector SPF30

Coenzima Q10

Sandía

After Sun

Beta-carotenos (de Alga Dunaliella)

Zanahorias

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