¡No pierdas la motivación! Mantén tus buenos propósitos

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MANTÉN TUS OBJETIVOS SALUDABLES

Al empezar el año, compartimos contigo las  claves para poner en marcha tus propósitos saludables, pero ahora que ha pasado unas semanas, quizás te sientas menos motivado. Mantener los buenos propósitos en el tiempo es un gran reto, por eso volvemos a darte una dosis de motivación en forma de pequeños objetivos que te mantendrán conectado con tus metas saludables.

1. SÉ AMABLE CONTIGO MISMO Y RECONOCE TUS PROGRESOS

Antes de empezar ¡Felicítate!, poner en práctica herramientas para el cambio es tan gratificante como duro. El hecho de empezar a cumplir tus objetivos supone salir de la zona de confort y mantenerte ahí fuera, donde la magia ocurre, puede generar situaciones de fricción que te tienten a tirar la toalla. Pero si has llegado hasta aquí, con tus más y tus menos, sin duda debes sentirte orgulloso de tus progresos, así que ¡Felicidades!

Te proponemos un pequeño ejercicio para ver desde otra perspectiva cómo está evolucionando todo:

  • Recupera ese papelito donde apuntaste tu objetivo saludable y los métodos para ponerlos en práctica. Si aun no lo has hecho, consulta este post ¡Y empieza ahora mismo! Lee detenidamente lo que escribiste, sin emitir juicios ni valoraciones.
  • Ahora escribe cómo te ha ido durante estas semanas. Pon especial atención a cada una de las acciones que te propusiste a ti mismo para cumplir tu propósito general. Por ejemplo, si una de ellas era llevarte fruta al trabajo para tomarla como snack, escribe si has cumplido tus objetivos respecto a esto.

Recuerda que tus objetivos tenían que ser realistas y lo mismo pasa con la valoración que hagas de tí mismo. No seas demasiado estricto, trátate con amabilidad y enfócate en tus progresos más que en tus fallos. Esta reflexión nos lleva a otro punto clave para mantener en el tiempo nuestros buenos propósitos:

2. DISFRUTA DE TUS ERRORES

Errare humanum est, es decir, equivocarse es humano. Así es, nos guste o no. En procesos de cambio es natural que pasen cosas, buenas y no tan buenas. Es normal no cumplir esa idea perfecta que tenemos en la cabeza respecto a nuestros objetivos, precisamente, porque es sólo eso, una idea.

Que los pequeños errores no acaben con tu gran motivación. En los momentos de crisis vuelve a recuperar tu lista de objetivos, léelos y recuerda todos los “para qué” que escribiste en ese momento: ¿Para qué te embarcaste en esta aventura? Y añade algo más:  ¿Para qué vale la pena seguir? Escríbelo en positivo, desde una perspectiva realista y desde la amabilidad hacia tí mismo.

Otro ejercicio muy potente es visualizarte a ti mismo en un futuro cercano donde hayas cumplido tus objetivos. Concéntrate en las sensaciones que podrías llegar a experimentar en ese momento, piensa en qué personas estarán acompañándote, que cosas que te gustan podrás hacer y que otras que no te gustan has dejado atrás.

3. ¿IMPROVISAR? NO, GRACIAS

Entre los motivos más frecuentes para abandonar un propósito está la falta de organización, sobretodo cuando hablamos de buenos hábitos: alimentación, deporte, descanso… Recuerda las acciones que ideaste para no fallar en tus propósitos y recupera las que sean necesarias o vuelve a reformularlas en base a la experiencia de las últimas semanas.

Si tu objetivo es alimentarte mejor, no dejes algo tan esencial al azar: planifica tus menús, haz la lista de la compra, evita tener productos poco saludables en casa o en el trabajo… La organización es la clave del éxito.

4. MINI OBJETIVOS PARA MAXI RESULTADOS

Para mantener la motivación hay que estar conectado a diario, por eso te proponemos un último ejercicio: consiste en marcarte varios objetivos secundarios que complementen y refuercen tu dirección en este nuevo proyecto de vida. Son pequeños propósitos a desarrollar durante un tiempo corto (6-7 días) y que pueden estar relacionados o no con tu objetivo principal, incluso aunque aparantemente no tenga mucho que ver con él, son pequeñas dosis de energía y positividad que te fortalecerán y te harán sentir más contento en el camino.

Vamos a ver un ejemplo: si tu objetivo principal es alimentarte mejor, uno de los mini objetivos puede ser ir a dormir antes y levantarte más temprano durante la siguiente semana. Aunque aparentemente esto no tenga nada que ver con la alimentación, el tener un nuevo propósito a corto plazo te ayudará a mantener ese estado general de conexión con tu propósito de bienestar. Además, en este caso, el descanso adecuado  te permitirá afrontar el día con otra actitud y energía, en definitiva, te ayudará a no fallar en tus objetivos.

5. RODÉATE DE INSPIRACIÓN

Insistimos en uno de los puntos clave para tener éxito: rodearte de personas que apoyen tu voluntad de cambio, no sólo tus seres queridos, apóyate también en profesionales que respondan a tus dudas, mantengan viva la chispa de tu motivación y te ofrezcan una de las herramientas más poderosas para tu desarrollo personal: el conocimiento.

Y aquí podemos echarte una mano, consulta el calendario de nuestras actividades saludables o planea una cita con nuestra personal shopper.

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