4 consejos para volver de vacaciones con alegría

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Poco a poco vamos volviendo de vacaciones e incorporándonos a la rutina diaria. Aunque recordemos las últimas semanas con una cierta nostalgia, tenemos que conectar con la ilusión por re-comenzar. Una sensación parecida a la que sentíamos de niños al empezar el nuevo curso. Esa motivación es la que nos hará encarar la vuelta con otro humor y aprovechar al máximo nuestras capacidades para sentirnos más felices en el día a día.

Desde Bio Sapce queremos darte 4 consejos para que tu vuelta sea de lo más agradable.

1. Alarga el ``summer feeling``

El efecto de desconexión no tiene que ver con lo largas que sean tus vacaciones o con lo lejos que viajes. Esa desconexión tiene que ver con la capacidad para conectar con lo que te hace feliz. El entorno en el que nos movemos durante el año o incluso nuestra manera de ser pueden hacer que nos dejemos llevar por las obligaciones y desconectemos de nosotros mismos. Una manera de alargar el estado en el que nos dejan las vacaciones es dedicar tiempo durante la semana para seguir conectado con eso que has hecho durante vacaciones.

Tómate en serio estos momentos, ya que todos solemos ponerlos a la cola de otras actividades que creemos más importantes, pero ¿Qué hay más importante que vivir? Seguramente, si haces una lista de las cosas más importantes para ti, te des cuenta de la necesidad de mantener un espacio para lo que realmente te hace vibrar en la vida.

te dejamos algunas ideas:

  • Planea encuentros (semanales, mensuales…) con amigos o familiares.
  • Pasa tiempo contigo mismo haciendo lo que más te gusta. Y eso incluye desconectar del mundo virtual.
  • Mantener rutinas veraniegas saludables: leer al menos 10 páginas de un libro que no tenga que ver con tu trabajo, pasear por la playa o la montaña, hacer más ejercicio, escuchar música…

2. Mantén la calidad de tu descanso

2. Mantén la calidad de tu descanso

Ya que septiembre es momento de poner en marcha buenos propósitos, incluye éste en tu lista: duerme alrededor de 8 horas diarias. Además de ser un hábito muy saludable, es un gran tratamiento de belleza low cost.

En verano alteramos nuestra rutina de descanso, trasnochamos, nos levantamos más tarde… Volver a la rutina de tu descanso requiere un poco de preparación. Lo natural es que vuelvas a ajustar tus horarios adelantando la hora de irte a dormir una media hora cada día. Lo mismo ocurre cuando tenemos que volver a madrugar, si es posible, prepárate unos días antes y levántate un poco más temprano para ir acostumbrándote. Esta es una rutina que se suele usar con los niños  para hacer que se adapten a los horarios escolares. Otro consejo es que no te vayas a dormir con el móvil, déjalo fuera de la habitación y sustituye los momentos en las redes sociales por una rutina de relajación:

  • Para crear un ambiente propicio para el descanso, añade unas gotas de aceite esencial en un algodón y colócalo cerca de la almohada.
  • Túmbate cómodamente con la luz apagada
  • Escanea tu cuerpo desde los pies hasta la cabeza, llevando toda tu atención a cada una de sus partes y buscando soltar conscientemente las tensiones que identifiques.
  • Cuida que la mente no se marche detrás de temas pendientes, situaciones que te preocupen o evita hacer las típicas listas de tareas para el día siguiente. Una manera de ir entrenando la mente para mantenerla en el momento presente es concentrarte en el fluir de la respiración.

Si sufres de jet lag, una ayuda extra es la melatonina, siempre te recomendamos usar productos de origen natural y de la mejor calidad posible.

3. Alimenta tu cuerpo y tu espíritu

Aunque comer fuera sea un placer, la mayoría estamos deseando volver a la comida casera y equilibrada después de vacaciones. Es un buen momento para introducir nuevo hábitos, quizás este post sobre cómo crear una despensa saludable te ayude. Aprovecha para hacer un curso de cocina saludable, septiembre es un mes lleno de actividades.

A la hora de cocinar, cuida el aspecto de tus platos. Comer bonito mejora la experiencia de alimentarnos y nos ayuda a estar más presentes mientras comemos. Saborea calmadamente tus alimentos, has del acto de alimentarte una pequeño ejercicio de mindfulness.

Más allá del alimento, la manera en que comemos también influye en nuestra calidad de vida. Haz pequeños detox tecnológicos cada día, fomenta las relaciones off line: deja el móvil en el bolso mientras comes, evita la tele o comer en la mesa de trabajo mientras consultas los mails o las redes sociales. La pausa de la comida es un buen momento para descansar y disfrutar de un momento con nosotros mismos , con la familia o con los compañeros de trabajo.

4. Dale a tu cuerpo lo que se merece

Nuestro cuerpo no está diseñado para llevar una vida sedentaria. Lo demuestran las dolencias típicas de la vida moderna: dolores de espalda, estrés, sobrepeso, … Dedica varias horas a la semana a ejercitar tu cuerpo, indirectamente, también estás vaciando tu mente de preocupaciones y disminuyendo los niveles de estrés. Ir al gimnasio es una buena opción, pero no la única. Es importante que encuentres una actividad física que te motive y que la practiques al menos 3 meses seguidos para construir un hábito estable. Una buena recomendación es combinar esas rutinas con otras actividades al aire libre, la mayoría de nosotros pasamos demasiado tiempo en nuestro puesto de trabajo o en casa. Una idea puede ser caminar a casa después del trabajo en vez de ir en transporte público o también movernos en bici.

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