Dieta saludable versus dietas milagro

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Ya llega el calor y con él el cambio de ropa en el armario, los anuncios de productos “quemagrasa” y las prisas por ponernos a punto para el verano. Más allá de las presiones externas, lo primero que debemos plantearnos es si realmente nuestro deseo por perder peso responde a una necesidad real que va a contribuir a nuestro bienestar y salud. Lo segundo que deberíamos pensar es si el método que vamos a elegir es el adecuado. Existen infinidad de dietas y métodos que prometen un cuerpo perfecto sin esfuerzo, pero debemos desconfiar de todo lo que se aleje de lo natural para el ser humano: comer de forma variada de 3 a 5 veces al día, realizar ejercicio adaptado a nuestras necesidades al menos 2 veces a la semana y sentirnos felices con nuestra vida, también cuando nos sentamos a la mesa.

¿Cuál es el problema de las dietas milagro?

Es cierto que este tipo de dietas permiten perder peso de forma rápida, cosa tentadora, pero la realidad es bien distinta: la mayoría de estas dietas suelen restringir el consumo de algunos nutrientes imprescindibles para el ser humano como carbohidratos y grasas y, por el contrario, se incrementa el consumo de proteínas. Esto hace que el organismo no tenga más remedio que usar las proteínas como principal fuente de energía (lo natural es usar los carbohidratos y, en segundo lugar, las grasas) lo que provoca residuos metabólicos y radicales libres. Además, esta práctica favorece la acidificación del organismo, el medio “preferido” de muchas enfermedades.

Sin duda, este tipo de dietas no son nada saludables y vienen con el “efecto rebote” de regalo: en el momento que volvamos a incluir los alimentos restringidos, el cuerpo tendrá a acumularlos y racionarlos por si vuelve a encontrarse sin ellos.

¿Por qué apostar por una dieta saludable?

El ser humano necesita diversidad en la dieta para realizar las múltiples funciones para las que está preparado. Cada individuo ha de consumir la cantidad de calorías que se adecue a su gasto energético diario, pero la fuente de obtención de esas calorías no debe variar demasiado entre uno y otro. Para todos existe una norma muy clara: evitar o limitar los productos procesados y desnaturalizados como químicos, procesados, aditivos, refinados, etc., con especial atención a las sacarinas, las bebidas edulcoradas o los productos light.

Es importante aumentar el consumo de alimentos reales: frutas y verduras en abundancia, cereales integrales, legumbres, carnes y pescados de buena calidad, grasas saludables, semillas y frutos secos. Comiendo de forma adecuada, tanto en la calidad como en cantidad, y realizando ejercicio de forma habitual el cuerpo encontrará su peso adecuado.

Una ayuda extra para perder peso

Siempre que mantengamos las bases comentadas anteriormente, podemos incluir algunos suplementos naturales que nos ayuden a perder peso. Suelen ser productos que favorecen la depuración y la pérdida de líquidos acumulados, también el efecto saciante de algunas fibras o algunos nutrientes que favorecen la aceleración del metabolismo y la combustión de las grasas. en el mercado podemos encontrar productos que combinan algunas de estas acciones.

Aliméntate de verdad, busca color y sabor en tu plato. Come con consciencia y sin contar calorías, ¡recuerda que comemos para vivir y no vivimos para comer!

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