Cómo prevenir las enfermedades en otoño: fortalece tu sistema inmunitario

Categoría:

En otoño, la naturaleza se prepara para el letargo del invierno, y nuestro organismo se ve expuesto a las enfermedades que caracterizan a esta etapa del año. Resfriados, gripes, enfermedades gastrointestinales, depresiones, etc., forman una larga lista de patologías a las que nuestro cuerpo debe hacer frente. No deben resignarnos a sufrirlas ya que pueden prevenirse, tratarse e incluso curarse con una alimentación adecuada y con oligoelementos, extractos de plantas y otras sustancias de origen natural que pueden ser buenos aliados en esta época.

El tránsito de verano a invierno obliga a nuestro organismo a hacer una serie de adaptaciones. Para empezar, el descenso de las temperaturas hace que consumamos gran cantidad de energía para la regulación térmica. Este aumento del gasto energético es responsable de que nuestro sistema inmunitario sea menos eficiente.
Además, en otoño el clima es húmedo pero todavía templado, lo que lo crea un ambiente propicio para la proliferación de enfermedades infecciosas, sobre todo del aparato respiratorio.
Por otro lado, la disminución de las horas de luz tiene una influencia directa en el sistema nervioso y hormonal, causa habitual de depresiones y enfermedades psicosomáticas.

Por todo ello, la prevención juega un papel esencial: una alimentación adecuada, abrigarse, evitar la exposición a corrientes de aire frío y mantener las manos limpias. Sin embargo, hay otros factores que nos ayudarán en la prevención y el tratamiento. Los explicamos a continuación.

Alimentación equilibrada, pieza clave para la prevención

Mantener una alimentación equilibrada es la mejor manera de preparar el organismo para hacer frente a los problemas otoñales. Dejar a un lado los crudos y platos fríos y empezar a incorporar los platos de cuchara en nuestra dieta es una buena manera de compensar el gasto energético que destinará nuestro organismo a la regulación térmica.

Juegan un papel muy importante los cítricos de esta estación, como las naranjas, los pomelos, los limones y las mandarinas, gracias a su alto contenido en vitamina C, con gran poder antiinfeccioso, especialmente frente a enfermedades víricas.

Por otro lado, es muy importante fortalecer nuestra flora intestinal, que forma parte también del sistema inmunitario, con alimentos prebióticos y probióticos. Así, podremos prevenir enfermedades gastrointestinales.
Entre los alimentos que mejoraran el estado de nuestra flora destacan el kéfir, el kanne brottrunk (bebida de pan fermentado), el chucrut, el miso, los yogures, las bebidas de col fermentada y el ghee (una especie de mantequilla originaria de India y Paquistán).
Todos estos alimentos son ricos en lactobacilos y ácido láctico, y contribuyen a reforzar el efecto barrera que tiene la flora frente a los gérmenes patógenos.

Por otro lado, encontramos los alimentos prebióticos, ricos en fibras no digeribles que estimulan el crecimiento y la actividad de la flora intestinal. Son, en general, alimentos ricos en fructooligosacaridos.
En este grupo de alimentos tenemos el plantago ovata o psillium, los espárragos, las alcachofas, el puerro, la cebolla y el ajo, por ejemplo (estos dos últimos, además contienen alicina, un potente antibiótico, antifungico y antivírico).

También existen los complementos probióticos, con un beneficio mayor para la flora intestinal, gracias a que buena parte de los lactobacilos que contienen son destruidos por el ácido clorhídrico de nuestro estomago durante el proceso de la digestión.

La complementación alimentarios, la homeopatía, la fitoterapia o la oligoterapia pueden ayudarnos no sólo en la prevención sino también en el tratamiento y la curación de las enfermedades que se presentan en otoño.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *